Un cambio drástico en el rendimiento
San Marcos de Arica ha sufrido un desplome inesperado en su rendimiento en las últimas semanas. Tras un periodo de 13 partidos sin conocer la derrota, el equipo ha caído en tres ocasiones consecutivas, una situación que sorprende a sus seguidores y a la directiva del club.
La última derrota se produjo en un encuentro por la Copa Chile, donde San Marcos se enfrentó a Deportes Limache y terminó perdiendo 3-1. Esta caída se suma a las derrotas anteriores en el campeonato de la Liga de Ascenso, primero ante Temuco en casa y luego contra San Luis de Quillota de visita.
El impacto de la ausencia de Cristóbal Guerra
Uno de los puntos más destacados de esta serie de derrotas es la ausencia del jugador Cristóbal Guerra. Muchos han notado que cuando Guerra no está en el campo, el equipo pierde efectividad. Su presencia parece ser un factor clave en el funcionamiento del equipo, independientemente del esquema táctico utilizado por el director técnico.
Además, otros jugadores como Augusto Barrios, Nahuel Donadell y Biron Monroy han demostrado ser esenciales en el ataque. Con ellos, el goleador Camilo Melivilu podría encontrar más oportunidades, siempre y cuando el equipo logre recuperar su forma.
Cuestionamientos a la alineación y decisiones tácticas
El director técnico Sandrock y el gerente Cavalieri enfrentan críticas sobre sus decisiones tácticas. Por ejemplo, el defensa central Matías Moya ha destacado en los partidos en los que ha jugado, y muchos se preguntan por qué no se le da más minutos en el campo.
La competencia en el equipo parece ser positiva, especialmente con el regreso del lateral izquierdo Nicolás Rivera, quien ha mostrado un gran nivel. Sin embargo, surgen preguntas sobre la falta de participación de Reiner Campos y la ausencia en la convocatoria del defensa argentino Nicolás Aguirre. También es intrigante la llegada del delantero Milan Tudor, quien hasta ahora no ha tenido oportunidades de juego.
Es evidente que San Marcos de Arica necesita encontrar respuestas rápidas para revertir esta situación. La presión aumenta y los aficionados esperan ver un cambio en el rendimiento del equipo en los próximos encuentros.













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